Las librerías son trincheras de papel, murallas de lomos y tabiques de portada que alguien preseleccionó: una curaduría a cargo de una o varias voces. Espacios donde los demasiados libros de Gabriel Said son protagonistas de las conversaciones; galerías o boutiques, posiblemente hermanadas con las joyerías, de todos los brillos como la Librería Gucci en New York, monumentales y dramáticas como el Ateneo de Buenos Aires, coloridas con P mayúscula como la Péndulo de Polanco. En geografías más lejanas, puntualmente Japón o China, murallas retorcidas y escaleras sin principio ni fin al estilo Escher son pasillos revestidos por libros en búsqueda de su lector.

Los libreros son los responsables de construir, desde la seducción, los puentes posibles entre los lectores y las obras: la provocación de una linda edición que no sabías que necesitabas hasta que la ves. El oficio del librero parte de la intuición o del rol detectivesco que se encarna en las preguntas encaminadas a encontrar el libro preciso, la responsabilidad de un bis encuadernado en una siguiente visita, construyendo rutas de lectura que se confirman cuando los lectores vienen por más.

Las siguientes diez librerías son escenarios donde los libros son protagonistas junto a los cómplices libreros. Son entonces diez invitaciones abiertas para encontrar los libros salvajes en compañía de grandes mediadores.

Árbol de tinta:

La librería más chica de la lista se encuentra ubicada en la carrera 8a con calle 15 en medio del archipiélago formado por otras librerías y que alguna vez ocuparon con sus casetas la calle 19. La librería de Alejandro Torres se tomó el pasillo con libros en busca de segundas, terceras o más oportunidades para encontrar nuevos lectores; él pasa la lija, repara las tapas y las encuadernaciones de obras que se centran en literatura y filosofía.

Arteletra:

La vitrina más independiente, diversa y poderosa dentro de las librerías bogotanas es la que dirige curatorialmente Adriana Laganis, y es apenas una provocación para atravesar la puerta de cristal con marco dorado que separa la carrera 7 con 70 de un paraíso pensado para lectores de la extrañeza y la belleza. Una vez adentro, las torres de libros en ediciones preciosas están dispuestos a desatar historias y reflexiones para cada lector que esté abierto a arriesgarse por algún autor que quizás no conozca.

Casa de letras:

A medio camino, entre las universidades Nacional y Javeriana —sobre la calle 45— se encuentra la librería de Francisco Jiménez, un lector voraz prescriptor de autores norteamericanos, filósofos del siglo XX, rarezas contemporáneas entre otros; dentro de un marco de autores y personajes literarios que van de Poe a Woolf, de Wilde a Frankenstein, la librería se destaca por su orden, selección y mimo. Los autores que escriben en inglés están destacados en traducciones muy bien conservadas, junto a una robusta selección de ensayo, ciencia ficción y literatura colombiana a la espera de su próximo lector.

Fondo de Cultura Económica

Subiendo de la Puerta Falsa o bajando por la Luis Ángel Arango se encuentra uno de esos edificios que exhiben su marca de autor, la arquitectura de ladrillo a la vista como firma de Rogelio Salmona es el primer atractivo al acercarse al Fondo. Una vez adentro, la librería metro a metro más grande de la ciudad impacta por su luz y el espejo de agua sobre el que se proyecta los libros disponibles;  para no perderse y para poder encontrar el libro adecuado, lo mejor es buscar a Nini Wilches quien sorprenderá con su recomendación.

Garabato:

En Chía, por la avenida Pradilla, retando la idea de centralidad bogotana, está haces varios años la única librería independiente del municipio. Enfocados a primeros lectores, Susana Jaramillo y Santiago Aguirre, maniobran entre pedidos, ventas, cortes, facturas y devoluciones, el reto de mantener un centro cultural al norte del centro institucional. Sus recomendaciones son conscientemente responsables al reconocer su oficio como formadores de lectores. La selección bibliográfica les permite pasar de El monstruo de los colores a Una comedia siciliana e identificar en quien atraviesa la puerta el lector de cada cual.

Hojas de Parra:

Muy cerca de la entrada principal de la universidad nacional, sobre la 26, dentro de una casa del clásico barrio Acevedo Tejada, se encuentra Hojas de Parra en lo que antaño podría haber sido el área del comedor. Cada vez más grande, cada vez más visitada, con una agenda cultural intensa y una actividad en redes sociales muy particular, esta librería liderada por Santiago Sepúlveda y Camilo Rico, estaca por su fondo singular fondo bibliográfico centrado en escrituras y ediciones latinoamericanas.

Mr. Fox:

Por el camino a Las Delicias, diagonal al antiguo Pozzetto, en la calle 61 se encuentra la madriguera homenaje a Roald Dahl. Lucas Insignares el director de la librería, es el responsable de cada detalle y cada acto de magia que sucede allí en torno a los libros y la literatura. Con una selección detallada y un índice catalográfico único, la visita más que un recorrido literario es un viaje estético por un mundo sensible comendado por la imagen al estilo de Maurice Sendak, Wolf Erbruch y Emily Hughes: salvaje, cariño y tierno.

Siglo del hombre:

En la misma casa de la que se fugó el Virrey Sámano en 1810, sobre la carrera 4 esquina con la peatonalizada calle 10, se encuentra la librería de Siglo del Hombre para todo lector, especialmente para lectores-investigadores en ciencias sociales.  Secciones como Filosofía y Derecho son fabulosas, cuidadas y en constantemente afiladas por Felipe Grismaldo. Bajo las vigas que refuerzan la estructura de una edificación típica del barrio la Candelaria, también es posible dar con obras literarias de autores clásicos como de sus apéndices: diarios y correspondencias. Difícilmente se puede salir de esta librería sin un par de libros bajo el brazo gracias a una selección alejada de los planetas y pingüinos que pueblan la mayoría de las librerías en la ciudad.

Tornamesa

Casi en la esquina de la calle 70 con carrera 5 se encuentra una casa totalmente blanca abarrotada de libros en la misma edificación que antaño albergó la famosa Authors. Desde el 2016 un equipo de libreros bajo la batuta de Lini Flórez hacen presencia en las dos plantas de la casa, listos a dar la tarea —a veces— detectivesca de hallar el libro adecuado para cada uno de sus visitantes. Además de una nutrida bibliografía en los más diversos temas, tiene disponibles diferentes sistemas de reproducción musical, junto a una selección musical y audiovisual en maridaje con una oferta de vinos sello de casa.

Valderravia:

Sobre la carrera 19 entre el canal del rio arzobispo y la calle 45, el paseante de Teusaquillo se topará con una vitrina roja de letras amarillas: Valderrama libros. Con un horario caprichoso y temperamental como el de su librero Juan Andrés Valderrama, la librería destaca por su fondo bibliográfico centrado en Colombia: historia, filosofía, biografías, lingüística, narrativa, poesía, complementado por esos libros canónicos de la biblioteca que los lectores van formando.

Es imposible que después de recorrer estas librerías no estén cargados de libros, como mínimo tendrán diez conversaciones memorables y diez anécdotas para contar. Si el alma de una editorial es su catálogo, el alma de las librerías son quienes están ahí todos los días. De arquitecturas diversas, con apuestas heterogenias fabuladas por mentes buquinistas, cada una de las librerías descritas son escenarios afectivos, escoja la que más le apetezca y que este año sean más libros que pijamas.

Carlos Sosa Ardila
Librero de oficio.