Por: Diego Felipe Martínez

En los inicios del mes de septiembre, en Colombia se respiraba un ambiente diferente, el país se preparaba para recibir una gran visita, importante para unos, muy poco para otros, unos ya habían tenido el placer de deleitarse con su presencia años atrás, otros no, una de esas visitas que poco frecuentan estas tierras, pero sus legados si han habitado y existido, no solo en el “nuevo continente” si no el mundo, desde tiempos de cruzadas y las expediciones en busca de las Américas. La ciudad de Bogotá, una de las ciudades escogidas para llegar, no era la misma, un ambiente diferente se vivía por ciertas zonas y en la capital en general. Habían cierres viales, toma de medidas de seguridad y movilidad, cambios de horarios en el servicio público entre otros. ¿Que pasaba?, se preguntaban los desconocidos en el tema, y los más allegados y entendidos esperaban con ansias la llegada de la gran y reconocida visita.

Toda esta conmoción y protocolos adoptados se debían a la inminente presencia. No se trababa de lo que puede llegar a ser una de las bandas mas reconocidas e importantes del mundo del rock, ni uno de los eventos mas destacados culturalmente hablando, ni siquiera había “cover” de entrada para verlo. Hablamos de una de las figuras mas reconocidas mundialmente, amado por muchos, odiado o no querido por otros tantos, generando controversias y discusiones por la institución a la que representa y lo que representa. Hablamos del líder de una las religiones mas dominantes en el mundo, con el mayor porcentaje de seguidores en el planeta tierra. Hablamos del Papa, el máximo dirigente y exponente del catolicismo en el mundo, con su sede en Ciudad del Vaticano, Roma, esta institución es una de las mas poderosas e influyentes del mundo.

Pero frente a toda esta historia y lo que puede representar este líder mundial, existen algunos que esperaban su llegada y no precisamente para rezarle o pedirle un “milagrito”. Estas personas no solo esperan la llegada del Papa, si no de cualquier reconocido personaje o evento multitudinario para poder ofrecer algo de la variedad de productos de merchandising, en este caso del Sumo Pontífice, como se le conoce al Papa. En las calles encontramos variedad de figuras, fotos, carteles, camándulas, -elemento por excelencia del cristiano para ejercer una de las oraciones que tanto recitan -, llaveros, manillas, pulseras, artesanías, entre otros. Vemos también los que se dedican a la gastronomía, no solamente la local, si no también platos de diferentes regiones, vemos los de aquí y los de allá, los jóvenes y los chicos, los del sur y los del norte, los que ven en la venida del Papa una oportunidad para “hacerse lo de la papita”.

La cultura se hace en las calles y todas estas personas generan una cultura en torno a la supervivencia, bendecidos o no, creyentes o no, toman esta oportunidad, para sacarle provecho, no solo espiritual. Como dicen por ahí, echarse la bendición, que Dios nos ayude, y esperar el milagrito a ver si el mismo Francisco se anima a comprar una de sus “figuras de acción” o el agua bendita de Pacho, como se escuchaba en las calles, ofreciendo el vital líquido para ser bendecido. a, bendecidos o no, les toca esvital loreaba en las calles, ofreciendo el vital las de accivencia, bendecidos o no, les toca es Pensarían los mas creyentes, que con la ayuda de Dios todo se puede y estando el máximo representante de su reino en la tierra todo sería más fácil.

Y bueno, tal vez el clima, poca gente, la hora, la falta de dinero o tal vez la poca ayuda del señor de los cielos dieron un escenario para que no que no todo fuera lo esperado, caras largas, y no conformes con las ventas se veían por las calles. Hablamos con algunos de ellos, para conocerlos más y su opinión frente a su día a día y lo que muchas veces pasan para conseguir su diario vivir, muchas veces ni el mismo Dios, ni el mismo Papa saben lo que tienen que luchar las personas del común para alcanzar a tener una vida digna o por lo menos tener con que alimentarse o alimentar a sus hijos.

A la hora de buscar el por que no había éxito en las ventas, toda la creatividad salía a flote. Como vemos, la cultura del vendedor siempre esta atenta a cualquier visita u oportunidad para ofrecer algún tipo de producto o servicio, y esta no fue la excepción con la visita del máximo dirigente católico. Lo cierto es que creyentes o no, nos toca subsistir en la jungla de cemento para que se nos haga el milagrito de conseguir la papita, en esta ocasión buscarse la papa el día del Papa.