Por: Alejandro Parra

1975 No era una época fácil dentro de la industria de la música, la banda de rock Queen, se encontraba en el clímax de su mayor producto musical, el Álbum: “A Night at the Opera”, donde por supuesto, se encuentra la gran obra maestra “Bohemian Rhapsody” y otras canciones como “God Save the Queen” o “Love of My Life”.

Otras bandas como ZZ Top llevaban buen camino, con un recién compuesto álbum: “Fandango!”. AC/DC apenas despegaba al estrellato con el álbum “T.N.T” y Elvis Presley estaría pronto a jubilarse, postulando a la escucha del oyente el álbum “Promised Land”.

Pese a todo esto, el día de hoy vengo a sacar a relucir una pieza discográfica muy querida para mí; aparte de ser uno de los momentos de la música que más admiro, es la erupción del volcán de creatividad que eran (o son) los cuatro integrantes de Led Zeppelin. Para ser esa época, la banda se encontraba en muy buen estado, a la cabeza del mundo del Hard Rock junto con la excelentísima y singular banda Van Halen.

¿Quiénes protagonizarán este tornado de melodías inmortales?

Me doy el honor de presentártelos, acostúmbrate a sus nombres:

  • Jimmy Page – Guitarra Acústica y guitarra eléctrica (productor).
  • Robert Plant – Armónica, Vocalista.
  • John Paul Jones (Jonesey) – Bajo, Teclados, Mellotrón.
  • John Bonham (Bonzo) – Batería, Percusiones.

Led Zeppelin – Physical Graffiti-

Las características de éste álbum son impresionantes, material que nunca había pensado llegar a conocer;  si bien cada álbum de Led Zeppelin ofrece un estilo distinto, éste lo posee todo, éste fue el momento donde la banda logró alcanzar su forma más creativa y más expresiva. No resulta ser tan excelente y grande como “The Dark Side of the Moon” de Pink Floyd o “The Wall”, más hay que tener claros que Pink Floyd es otro punto de la historia de la música, otro arte y otro genero musical. Physical Graffiti es, desde mi experiencia como escucha y crítico, el Dark Side of the Moon de Led Zeppelin. A partir de aquí, cual Aquiles o Alejandro Magno, nuestro Zeppelin despega para dejar una marca muy profunda a las influencias musicales más actuales, siendo tan inmensos e imponentes como el Hindenburg, dotando de fuerza a nuestro lenguaje universal. Pasaron de ser una banda de Hard Rock inglesa, a ser un ícono musical propio de culto.

Dato curioso: Este es el disco favorito de Robert Plant.

La variedad de estilos musicales que contiene el álbum van desde el Hard Rock, Rock Orquestal con influencias orientales, Rock Progresivo, Funk, Rock & Roll Acústico, Blues Rock y un Instrumental en guitarra acústica. La amplia gama de Physical Graffiti también está subrayada por el hecho de que contiene las grabaciones de estudio más largas y más cortas de Led Zeppelin: “In My Time of Dying” llega a los once minutos y cinco segundos, y “Bron-Yr-Aur” es de dos minutos y seis segundos de duración. Con un total de 15 canciones, hacemos un recorrido en el tiempo mientras reflexionamos cada verso de Plant y nos movemos al ritmo del compás de Bonzo.

Bueno, y ¿Por qué diantres se llama “Physical Graffiti”? El título “Physical Graffiti” (En español “Grafiti Físico”) fue acuñado por Page, para poder ilustrar toda la energía física y de escritura que habían puesto en la producción de los temas del disco. No fue un trabajo sencillo, es tan destacable e importante como el álbum sin nombre acuñado como “Led Zeppelin IV” que lanzaron en 1971, tan solo unos pocos años atrás, disco que posee en su listado de canciones la aclamada obra: “Stairway to Heaven” o el compás icónico y contundente de “When the Levee Breaks”. Pero eso es tema para otro día.

Led Zeppelin IV fue un disco espectacular y muy bien elaborado, pero prefiero escuchar Physical Graffiti si de variedad hablamos.

Dicen que aquello que aclamamos no siempre es cierto que es tan bueno, pero no dudo de que solo por llevar el nombre de la banda, a día de hoy sea uno de los discos más vendidos de los 70s.

La primera canción del álbum es “Custard Pie” – “Pastel de Crema”: Para mí, una grandiosa apertura para el disco. Con un estilo Hard Rock, con trasfondo contundente gracias a la batería de Bonzo, un efecto genial de doble guitarra que toca algo distinto a cada oreja y un nuevo tono vocal de Plant, nos dan una introducción al año 1975.

El riff de guitarra es fantástico y llevadero, nos introduce de una manera hipnótica y sexy a la obra. Sexo. Ese es entonces el primer tema que trataremos en este álbum.

Actualmente el sexo es tabú en bastantes partes del mundo, un tema escabroso y algo de lo que da pena hablar, para Led Zeppelin lo fue hasta los 60, donde aparecieron los hippes en Woodstock. Led Zeppelin nació en 1969, y para ellos, llevar la contraria a todo ello aquello que sea escabroso es una idea fantástica y muy rebelde.

Actualmente géneros como el Reggaetón en Colombia y Latinoamérica son lo más cercano a un “Custard Pie”. Sí, vulgares y explícitos, pero a diferencia de nuestra banda en cuestión, solo es música sin ánimo de ser algo más que comercial con intención de vender y satisfacer la sociedad líquida y consumista que habitamos.

Led Zeppelin le pone ese toque juguetón y pícaro al tema sexual, sin miedo de hacer referencias “escabrosas” que inciten las perversiones más internas de una persona; sin miedo de ser juzgado, no en vano Plant resulta ser un genio poético.

En 1975, la promiscuidad era la moda, los hombres tenían un estilo de vida que giraba en torno a esa “Filosofía”, es por eso que esta canción está hecha a la medida de todos esos hombres con ánimo de deseo sexual. Era una época bastante alocada.