Por: Luisa Becerra

*Luisa Becerra nació hace 30 años en Colombia y desde hace cuatro vive en Lapurdi, en una ciudad que hace muga –frontera en vasco- con el río Bidasoa. Es una amante de los animales y aunque no tiene formación musical se inspira en las canciones para distintas creaciones. Su gusto va desde las rancheras hasta el blues;  ella misma es una mezcla entre rock radical y ritmos tropicales…

En Colombia el día “del amor y la amistad” se celebra en septiembre, pero aprovechó el reciente de San Valentín para hacer una venia a un hombre que educó sentimentalmente a generaciones de latinoamericanos, Juan Gabriel (1950-2016), el  Divo de Juárez.

Alberto Aguilera Valadez  o Juan Gabriel cantautor mexicano murió a los 66 años  de edad. Su vida artística se desarrolló durante 43 años con igual número de producciones discográficas,  compuso alrededor de mil quinientas canciones, tránsito entre  baladas-pop, folclor y rancheras. Compositor de su propia banda sonora,  en sus temas hay descripciones constantes a fechas,  lugares, la frontera y la migración,  historias de la gente con la que compartió, como queda registrado en la canción Eternamente agradecido, del álbum Recuerdos II (1984), donde cuenta su paso por un hogar de niños, cita a su maestro Juan que inspira su  alias artístico, (Gabriel  es en honor a su padre) y la ciudad que lo vio crecer, Juárez, un repaso a su origen.

Juan Gabriel se catapultó a la fama con canciones de desamor e historias sobre y para excluidos, pobres y traicionados. En este punto particular, bajo la premisa de que Juan Gabriel siempre canta de sus experiencias, debemos anotar que gran parte de sus composiciones aluden al fracaso en sus relaciones. Por ejemplo en su canción La diferencia, nos dice “No hay necesidad que me desprecies tu ponte en mi lugar, a ver qué haría la diferencia, entre tú y yo, tal vez sería corazón que yo en tu lugar si te amaría”. En sus letras  las personas encuentran las palabras  que puntualizan una historia de amor con un final terrible.

El público que siguió a Juan Gabriel es principalmente heterosexual y esta es una peculiaridad porque incursionó en un gremio patriarcal, en el que si bien hay mujeres, las rancheras y el mariachi son la representación del mero macho en una sociedad conservadora, por esta razón al inicio de su carrera, su puesta en escena inquietó por su baile afeminado.  Sin embargo, cuando esta despegó, Juan Gabriel hizo un acuerdo social con la industria del espectáculo y el público general, una alianza con el patriarcado que lo convirtió en un ídolo popular asexual.

En este punto entra el concepto del closet invisible acuñado por el investigador mexicano  Héctor Domínguez Ruvalcaba. Corría el año 2002 y Juan Gabriel, con tres décadas de fama a cuestas, miembro honorífico de la conciencia nacional mexicana, concedió una entrevista al programa de televisión Primer Impacto, ocasión  en la que se le preguntó lo que el público deseaba  ¿Juan Gabriel  es gay?, y él responde: “Lo que se ve no se pregunta, mijo”. En palabras de Ruvalcaba: sabemos lo que eres pero no lo reconozcas.

Juan Gabriel es un homosexual disciplinado, nunca nos develó la identidad de los hombres que  rompieron su corazón, no era libre de hacerlo. Además su público se apropió de sus canciones cantándolas y usándolas como cigüeñal del ritual de duelos amorosos, pero también las utilizó para censurar bajo sospecha de afeminación a otros hombres o acciones delicadas con expresiones como “Arriba Juárez”, muletilla recurrente en sus temas para reivindicar la ciudad norteña que amó. Es el caso de Ya No Vuelvo a Molestarte, del álbum Juan Gabriel con mariachi II (1976).

Juan Gabriel fue una de las personalidades más influyentes de México, un símbolo latinoamericano, un fenómeno de la cultura popular y un icono de la diversidad, junto a otras estrellas de la música homosexual como Boy George, George Michael, Neil Tennant de Pet Shop Boys, Prince y Rob Halford, vocalista de Judas Priest.

Su plus fue su original carácter descolonial, atacando desde el canto la estructura capitalista con temas antirracistas como la Canción 187, del álbum El México que se nos fue (1995); antipatriarcal y anticlasista, por ejemplo en  el tema Tu Abandono, del álbum 10 de los grandes (1975); antisexista pues valga la aclaración que aparte del desamor también manifiesta el respeto por la decisión del otro para alejarse, se aleja del cliché de la violencia masculina.

Juan Gabriel, educador sentimental popular, nos enseñó con su música a amar y perdonar, nos alertó frente a los síntomas de la traición y nos acompañó durante el desengaño. Nos advirtió la temporalidad del dolor y del dinero, dignificó a las clases subalternas y cantó por los desgraciados. En suma, su legado es una guía para heridas de amor. Las abre, las limpia, y las cierra. Por él, sabemos que en el sur el amor no tiene por qué ser mortal, siempre nos volveremos a enamorar.