Por: Nikolai Pinilla -Periodista

“Las mujeres nos ayudan y nos enseñan a como bajarle a esos comportamientos agresivos tan perjudiciales para nuestra sociedad” – Juan Camilo Castellanos, Edil localidad La Candelaria.

En una fría noche bogotana, de esas que congelan hasta los huesos por la helada brisa, junto a los cerros orientales, en donde se agudiza este clima, alrededor del centro histórico de la capital, más exactamente en el recién remodelado parque la Concordia de la localidad de la Candelaria, se dio lugar a las llaves finales del campeonato inter-barras femenino en su primera edición.

Para esta ocasión participaron ocho equipos de las siete barras populares que habitan los territorios capitalinos, hinchas de diferentes equipos de fútbol se pusieron cita para ver la pelota rodar, en un espacio que desde su origen invitó a la tolerancia y la convivencia, potenciando el talento de la mujer para jugar este hermoso deporte y siendo apoyado por el gobierno local y la mesa de trabajo social de distintas barras.

Transcurría la jornada y el partido por el tercer lugar se pintó de emociones, luego de que las chicas de los Comandos Azules, que representaban a Millonarios, igualaran a un gol con su clásico rival Atlético Nacional. En esta ocasión las jugadoras de la barra Nación Verdolaga, defendieron los colores del verde paisa, y qué manera de defenderlos, pues tras un partido con mucha rudeza ninguno de estos dos equipos se pudo sacar diferencia, así que tuvieron que definir desde el punto penal, en donde Millonarios salió victorioso en gran parte por su arquera, aquella chica tímida y emotiva, que no quiso hablar ante los medios, pero su rostro desbordaba felicidad y orgullo debido a que el esfuerzo de todo el partido se vio reflejado en ese último penal atajado con tanta agilidad.

Por otro lado, en la gran final se disputaba quiénes iban a ser las dueñas del preciado trofeo, cuyo mayor valor es el emocional, por lo que representaba. Las chicas de la Guardia Albi-Roja Sur, de Independiente Santa fe, enfrentaron al equipo del Disturbio Rojo Bogotá del América de Cali. Diablas contra leonas en esta apoteósica final.

Este torneo estaba llegando a su final, pero no, sin antes dar los últimos destellos de emoción y talento, siempre en el marco del respeto y la tolerancia, pero qué partidazo fue esta final. En una demostración de habilidad, las leonas se quedaron con el resultado y ganaron el encuentro cuatro goles por uno, reiterando el por qué a Santa Fe le llaman “El primer Campeón” y repitiendo la hazaña del plantel masculino y femenino profesional, se quedaron con la copa en su primera edición.

Para todas las participantes felicitaciones, pues demostraron que el fútbol es una fiesta con buenos goles, buen espectáculo, pero también con buen comportamiento, vecinos y la comunidad del barrio, que resaltaron este tipo de actividades y también gozaron del evento.

Y bueno pues sí, así es. Como el que gana es el que goza, lo último que supe de aquellas leonas campeonas en esa fría pero alegre noche, era que iban a celebrar el triunfo en paz, acompañadas de la familia futbolera, amigos y hermandad, mientras que los otros equipos femeninos aceptaban la derrota con dignidad y admiración, haciendo la reflexión de lo bonito que es compartir el fútbol con todas nuestras diferencias, retomando esa vieja frase: “rivales en la cancha, amigos en la vida”.

En pleno corazón de la capital, a pocas cuadras del emblemático Chorro de Quevedo, una vez más la mujer vuelve a demostrar por qué su rol es tan importante en el tejido social, brindando alegría y ejemplo de paz, a través de una competencia deportiva que esperamos se repita con frecuencia, ¡Viva el fútbol! ¡Viva la tolerancia! y ¡Que vivan todas aquellas mujeres que les gusta patear un balón!