La Academia Superior de Artes de Bogotá –ASAB- estará en la sede de Chapinero de la Cámara de Comercio, con 43 muestras de proyectos del área de artes plásticas y visuales, hasta el próximo 20 de enero de 2018.

María Camila Moreno, Paula Patiño, Juan León, Katherin Mojica, Andrea Niño, Sharon Guzmán, María Paula Buitrago, Sebastián Palacios, Leonardo Rojas y Lizeth Osuna partieron de diferentes experiencias, personales y artísticas, para crear piezas diversas y  con contenidos variados que desde conceptos como la migración, el dolor, la memoria y la familia, el ritual, el suicidio, entre otros, dan forma a esta exposición que culmina una etapa de aprendizaje, crecimiento y exploración.

Encontramos obras como Lo que dejamos atrás de Andrea Niño, un proceso de investigación-creación en el área de las artes plásticas y visualesdonde nos muestra un acercamiento de tipo auto-etnográfico sobre la idea de progreso que llevó a la migración de su familia paterna, del campo a la ciudad de Bogotá, siendo esto el reflejo de lo que sucede con muchas familias campesinas en Colombia.

Andrea modifica una máquina para moler café, la transforma, con el objetivo que el expectador entre en contacto con ella, haciendo avanzar las imágenes que contiene, empezando en el campo hasta desvanecerse en la ciudad convirtiéndola en una forma de construir una y otra vez la historia por medio de la fotografía en movimiento y la narración que la acompaña.

Acá se hace una reflexión sobre la idea de progresar y construir una memoria familiar. Mirar  y ser visto, una obra de María Camila Moreno donde trata una investigación de la configuración corporal a través de la vestimenta y el estilo de ropa, enfocado principalmente en las prendas de segunda mano que transitan y que mutan su significado de identificación.

Las marcas y los logos de prendas que cambian de habitat y usuarios hasta llegar a mercados underground en la ciudad de Bogotá. Todo esto es el punto de partida para la creación de una serie de fotografías en las que estos logos se transforman en tatuajes, como modificación de la configuración corporal haciendo alusión a la prenda como una segunda piel.

Finalmente encontramos les mostramos una obra de Lizeth Osuna, llamada Distimia, el dolor y sus diferentes matices, las experiencias de vida con la enfermedad física y mental, dan nombre a cuatro personajes: Irene, quien parte de su contacto personal con una enfermedad huérfana que le produce dolor crónico y constante; Laurel, quien padece de depresión e intenta suicidarse; Ángel, quien por decisión propia se flagela y encuentra la redención a través de la modificación y la autolesión; y finalmente Pablo, relato de un hombre que muere a causa del cáncer y contagia  de tristeza a toda su familia.

Estos personajes se transforman en cuatro cajas contenedoras de objetos alusivos a cada historia y una serie de grabados en punta seca sobre acrílico que junto con frecuencias de luz y sonido crean un ambiente clínico y melancólico que enfrentan al espectador con la vulnerabilidad del cuerpo y lo inevitable de la muerte.

La invitación es a acercarse y participar estas vacaciones para que puedan apreciar cada obra que los los estudiantes proponen y plantean desde su visión y estilo artístico.