Por: El Buen Díaz*

*El Buen Díaz nació en México hace treinta y pico de años. En 2015 salió de las tierras del norte para recorrer el sur del continente y encontrarse con otra versión de sí mismo. Luego de trabajar en oficina, de saco y corbata, ahora sirve tragos en una mezcalería de Oaxaca en la que el alcohol cura algunas penas y hace aflorar una que otra alegría

Desde hace tiempo he querido escribir sobre la soledad. Había empezado haciéndolo como un estudio porque así es como viene a mi cabeza, el analizar las cosas y buscar una verdad que dé paz a mi cerebro, pero es cierto que todo eso no lo puedo meter (por el momento) en un escrito. Entonces mi editora me dijo que lo hiciera desde las tripas, no desde la mente.

Honestamente no sé bien cómo hacerlo, hay mucha información e intentaré ponerla en estas líneas lo más sinceramente posible para que ustedes entiendan lo que ocurre en mi cerebro, y en mi vida.

Particularmente no me siento solo, aunque para la mayoría de las personas que conozco, mi vida es muy solitaria. Lo que pasa es que no estoy seguro de que alguno de ellos se haya sentado a preguntarse qué es la soledad o cómo consideran ellos que se deba vivir una vida “no solitaria”. Pero también me di cuenta que yo mismo no me había puesto a meditar sobre lo que esta palabra encierra y significa en mi día a día. Es sencillo sentirla y aborrecerla, pero es un sentimiento que a cada persona afecta por separado.

En mi caso puedo creer que la soledad es esa capacidad de encontrarte encerrado únicamente en tus propios pensamientos, sin poder escapar de ellos, y sin que a ellos les importe un carajo lo que suceda en el exterior de tu cabeza.

Es esa necesidad humana de ansiar algo extra, de ser ese motor para seguir vivos y generando vida para los demás. Una cualidad actual, de podernos encontrar a nosotros mismos y regenerarnos una vez más bajo nuevas ideologías y deseos.

Soy de la idea de que el cerebro se divide en varias secciones, que están en constante batalla por ver cuál gana, y el resto de la consciencia obedece a eso. Pero es cierto que la mayoría del tiempo esto ocurre de manera automática. En estos pensamientos nos encontramos encerrados todos, nadie puede escapar a ellos.  -Yo por lo pronto puedo contarles que siempre estoy acompañado de malos pensamientos, de deseos, de frustraciones y traumas; de peleas no ganadas y de remordimientos por las que sí gané y alguien más perdió-.

Encerrados en la noción de cosas que no han ocurrido -y que no podemos cambiar-, el cerebro seguirá dando vueltas mientras que el exterior de la mente no ocupe nuestra completa capacidad para enfocarnos solamente en eso. Y si estos pensamientos tienden a irse del lado negativo de la vida, te encontrarás en una depresión incansable de la que no podrás salir sin un estímulo externo. De eso tenemos todos, son deseos no cumplidos, necesidades falsas, miedos, entre muchos otros (aunque tarde que temprano caen en estas categorías), y si logran acaparar tu energía vital, te sentirás incompleto y solo -sin importar lo que te esté rodeando- y siempre regresará esa ausencia, que jode más que un político en campaña.

Y es desalentador, es triste y deprimente, pero si en cambio, durante esta soledad adquirimos la capacidad de generar ideas positivas (autorrealización, plenitud, aceptación, etc.) lograremos encontrarnos en completa ausencia de seres a nuestro alrededor y aun así no generar ninguna necesidad o codependencia a estímulos externos; deteniéndonos a disfrutar lo que realmente somos y hasta sentir que nos pertenecemos, que somos parte de este universo y que la perfección depende de nosotros mismos.

Hay verdades que nos hacen daño y que nos limitan en muchas cosas, la realidad es que somos humanos y tenemos limitaciones, no significa que estés defectuoso, simplemente así hemos sido creados. Vamos a seguir nuestra vida en constante búsqueda de paz y alegría, en amargos conflictos con el exterior y con deseos que probablemente no van a llegar en el tiempo y la forma que deseamos. Obviamente es desalentador, pero es realista.

En mi caso he vivido un tiempo con mi familia, una familia unida de padres presentes y hermanas felices, de amistades reales y duraderas que hasta la fecha las encuentro con mucho cariño. He vivido completamente solo, sin pareja y sin amistades reales, ya que por decisión propia me he movido a nuevos lugares sin tener una relación con ninguno de los habitantes; he viajado por distintos países y culturas solo y acompañado, y me he sentido realizado, en paz, que pertenezco a ese espacio en ese tiempo y que el universo está sin poder explicar el lugar. Pero estos sentimientos no han tenido que ver con las personas o seres que están a mi lado, si no con las acciones propias que he realizado para mí.

Sé que muchas veces escuchar una idea radical, y que nos aleja de una zona de confort, nos invade de miedo. Créanme, he vivido con ese miedo desde que decidí dejar mi vida estable de dinero y reconocimiento social, sufriendo la realidad de no saber qué quería, pero me decidí salir a encontrarlo.

Y mi mayor fortuna ha sido el darme cuenta que no va a ocurrir, que no voy a obtener ni una sola respuesta. No existe una respuesta a todas las preguntas que van a existir en mi vida. La vida misma es la pregunta, y también la respuesta. Pero no vas a escuchar ninguna de las dos si sigues aferrado a prestarle atención a una sociedad que cree que todos tenemos la misma vida y la misma necesidad. Busca el lugar del universo que está abierto a escucharte y contestarte. Es un lugar único que es para ti y tiene respuesta tras respuesta, es como un maratón de pistas.

La vida no es una línea constante, es un conjunto de momentos como una cadena dentro de una montaña rusa, habrá de todos los tipos de sentimientos y durarán solo un momento. Tus deseos, gustos y necesidades terminarán y cambiarán conforme tu consciencia vaya cambiando; mientras el destino vaya alcanzando las nuevas etapas que te tiene preparado.

Esta es mi recomendación para todos los que nos sentimos solos, y que no lo estamos; si de todas maneras vas a estar en esta vida por muchos años más, busca qué es lo que te gusta; no importa que al rato ya no te guste, encuéntralo, ámalo y abrázalo.

Ponte en paz con tus pensamientos el mayor tiempo posible, son los únicos que no te van a abandonar hasta que te mueras (o logres el nirvana). Acepta que no tienes todo lo que deseas, pero tienes la capacidad de obtener todo lo que te propongas, con tiempo (paciencia, que todos los dioses saben que me falta), dedicación y fe en ti mismo (o si te es más fácil, en dios o el universo o el superpoderoso que esté de moda).

Yo por lo pronto vivo solo, no tengo una relación estable, mi familia está lejos y no va a venir a visitarme, sigo en un lugar nuevo y no he logrado una amistad real en este lugar, pero puedo decir que también estoy solo de amistades falsas y de malos quereres; por lo que la mayoría de los días sonrío mucho y agradezco cada sorpresa que invade mis días. Pero ese soy yo, es irrelevante en tu vida, así que cuéntame ¿cómo es la tuya?