Por: Natalia Boccardo

Solo por hoy  vivo mis deseos, sueños y aprendizajes. Hoy desde la costa del Pacífico de México poniéndole palabras a mi experiencia. Ya hace tres años que disfruto cada día de mi Despertar; donde poseo toda la información necesaria, en este  momento, para sanar y confiar (principios Honoponopo), disfrutar sabiendo que el día es más sencillo de lo que parece, si dejo entrar el amor y la abundancia, despreocupándome de todo mal y jugando, pidiéndole al Universo.

Hace tres años me escapé de la rutina para pilotear mi viaje: ‘Darle la vuelta al mundo’, a lo Calle 13. Con todos mis miedos, mis expectativas, sueños y todo mi amor, con ganas de encontrarme y saber quién soy.

Junto a mi hermana salimos de viaje hacia Ecuador, pasando por el norte de mi país Argentina, y luego por Bolivia y Perú. Allí, en Ecuador, pasé dos años recorriendo la costa, la selva, la montaña, y viviendo feliz en la playa donde descubrí mi amor por el océano. Acepté todo el arte que con amor llegó a mí, y gracias a hermosas almas pinté. Pinté un montón de paredes, usé muchos colores, pinceles, brochas y mis manos. Es ahí donde me siento libre, pensando y sintiendo solo el AHORA, siento mucho placer, tal como lo sentía de niña.

Diferentes fueron las experiencias que fueron transformando y creando mis nuevas creencias para vivir de la mejor manera, según mi criterio, mi paso por esta Tierra.

Comencé a trabajar haciendo y vendiendo comida, disfrutando con amigos y con música. También en hostales a cambio de mi hospedaje, trabajé en diferentes restaurantes, en una tienda de compras, en un pequeño pueblo de la costa de Ecuador. Viví por meses en una casa a orillas del océano Pacifico donde me reencontré con la pintura y hasta emprendí con amigos un negocio de comida.

Llegando a los dos años en aquel bello país, junto a un amigo cruzamos el norte de Ecuador y Colombia, haciendo auto stop, y durmiendo en tienda (carpa) donde muy amablemente nos concedían el permiso. Llegamos así a Bogotá, al aeropuerto donde pasé la noche, ya sola y con mi deseado tiquete de vuelo a Panamá, primera vez que me subía a un avión.

Aquí comenzaba una nueva aventura: Centro América. Pese al mal momento, una vez llegada a tierra panameña -ya que el señor de migración que me recibió no aceptaba mi pasaporte por no tener ningún sello, debido a que por sudamerica viajé con mi documento de identidad- logré entrar a dicho país gracias a una compañera suya que dio el permiso y allí todas las expectativas sensaciones, emociones, dudas e incertidumbres volvieron a mí.

Ya llevo varios meses por estas tierras. Conocí la ciudad de Panamá, el Caribe y archipiélago, disfruté de la “Pura Vida” de Costa rica, la magia de la isa Ometepe en Nicaragua. Una vez más un camión (bus) fue el transporte que, con una compañera viajera, nos cruzó por el norte de Nicaragua y Honduras. Una vez en El Salvador conocimos a una gran mujer, quien amablemente nos invitó a su casa, a conocer y disfrutar de su tierra Chalchuapa.

Luego, en Guatemala me perdí con sus colores, mercados, tejidos, bordados, cultura maya y volcanes. Ahora llevo dos meses en México escribiendo y contándoles mi experiencias desde la costa del Pacífico, aquí también alucinada con su cultura, su gente, playas, mercados y alimentos.

Fueron muchas las fronteras, los caminos, las emociones, experiencias, alegrías, amores y cambios… ¡y soy consciente de las muchas que me quedan por vivir! Cambié, y cambio todos los días, la sensación de miedo por abundancia, amor, seguridad y fortaleza.

Viajá, conocete, encontrate, amate (sin tilde porque es a lo argentino), sé feliz haciendo lo que amas. Somos muchos los que estamos buscando y encontrando las preguntas y respuestas que están dentro de cada uno.

Todo se dio de manera adecuada para que en junio próximo este en Argentina, abrazando y  contándoles esto a mi hermana, hermanos, amigas, abuela, mi papa, sobrina, y hermanos y hermanas del alma, y para que luego, en noviembre, ya  con un boleto regrese a México para así dar lugar a que un nuevo ciclo comience.

Natalia Bocardo es una argentina que se animó a dejar su zona de confort para aventurarse por el continente americano. Luego de recorrer buena parte del sur de esta América, tomó por primera vez un avión para pasar a Panamá y después de atravesar la cinturita que uno el sur con el norte llegó a tierras mexicanas en las que le fue imposible no enamorarse de su magia. Natalia ha hecho un recorrido espiritual que va desde El Secreto, de Rhonda Byrne, pasando por ‘El Planeta verde’ (La Belle Verte, título original en francés), un filme de 1996 dirigido por Coline Serreau y libros como libros, ‘El poder del Ahora’, de Eckhart Tolle, ‘El poder está dentro de ti’ y ‘Usted puede sanar su vida’, de Louise L. Hay; ‘Mujeres que corren con los lobos’, de Clarissa Pinkola. También música, como ‘Vuela con el viento’, Ayla; Mooji Music, ‘Shiva shamboo’, además de reiki, yoga, meditación y una maestra de programación neurolingüística llamada Marta Bocian.